En los días más recientes hemos escuchado todo tipo de quejas, lamentos y críticas para el Congreso a partir del ejercicio, al parecer poco profesional, sobre el diseño del presupuesto de ingresos y egresos de la Federación: que si los supuestos para los ingresos no son sólidos, que si el nivel de gasto es superior al del año pasado en una economía en recesión, que si los controles para el ejercicio del gasto no son duros en el caso de los gobiernos de los estados, y algunos juicios más.
Todas estas conversaciones socio-políticas me llevan a la pregunta que me resulta obvia y natural en el contexto de las empresas mexicanas: ¿será acaso que los empresarios actúan diferente? ¿En qué se parecen las dinámicas organizacionales del congreso de la unión y las de las empresas mexicanas?
Porque la experiencia nos muestra que la mayoría de las empresas, especialmente las nacionales, no tienen ejercicios sólidos de diseño del presupuesto. Y más aún, no tienen claro el propósito de planear el presupuesto. En el mejor de los casos se hace un plan de presupuesto soportado en un comportamiento estacional, y en el peor, sólo ejercicios mentales en el dueño o director general, que luego no se comunican, no se dispersan a los empleados, y no generan compromisos en los siguientes niveles de la empresa.
En fin, usted sabe mejor que nadie qué proceso se sigue en su empresa, y sabe el impacto que ello tiene en los resultados del negocio. ¿Si no hacemos un ejercicio serio y reflexivo del comportamiento en este año, y no declaramos compromisos sólidos y desafiantes de nuestro desempeño para el año siguiente, qué resultados puedo esperar? ¿Qué le puedo pedir a mis empleados, si yo mismo no me atrevo a declarar compromisos profesionales, íntegros y responsables? ¿Será acaso que estoy a la espera de resultados que provengan de la buena suerte?
Formalmente el proceso de “presupuestación”, en principio, es un subproceso financiero posterior al de Planeación Estratégica, del cual se obtiene primero el conjunto de objetivos o mapa estratégico, y se derivan las iniciativas, los responsables y los proyectos, información con la cual, ahora si, es posible establecer prioridades y con ellos presupuestos, a partir de los cuales se puedan asignar recursos, humanos, materiales y financieros, para cada periodo próximo a ejercer. Y ese mapa estratégico igual ayuda a planear, diseñar y ejecutar las inversiones y los gastos, tanto como los ingresos posibles y comprometibles.
Le propongo pase de los juicios, posiblemente justificados, a nuestros diputados y senadores, y pase al aprendizaje organizacional: eso que tan visiblemente es informal, incompleto y hasta deshonesto, ¿qué le dice para usted y su empresa? Y pase a la acción comprometida, responsable e íntegra, para que esta vez, en su propia trinchera contribuya a la creación de una nueva cultura del mexicano, y por allí de paso meta a su negocio en un camino de resultados realmente buenos, que tanta falta le hacen a usted y a México.
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