
Jorge Lozano Moreno
Un desafío constante en las empresas pequeñas y medianas, es el hecho de lograr niveles de desempeño superior, independientemente de los nombres y los puestos, algo que suele ser cotidiano en organizaciones con mayores niveles de madurez o institucionalización.
Hace unas pocas semanas un empresario exitoso me preguntaba acerca de qué hacer para que la gente, sus colaboradores a todos los niveles, pudieran seguirle el ritmo. En esa charla comentábamos que es un fenómeno común en los empresarios PYME tener esa sensación de que el negocio está muy ligado a su desempeño personal, y que en buena parte de los casos, su gente no sigue ese mismo ritmo.
Resolver esta situación suele ser crítico para empresas que buscan trascender su posición actual, ya sea que el negocio vaya bien o no tanto, las empresas medianas y pequeñas siempre están ante el reto de lograr competencias organizacionales que sean independientes de los líderes, usualmente familiares. Y para ello, en mi opinión, requieren trabajar en dos niveles de abstracción diferentes: en el plano organizacional, el más visible, y en el plano conversacional, el que atiende más a la cultura de la empresa, digamos lo invisible.
En el plano organizacional, contamos con múltiples herramientas y técnicas del Management orientadas a construir capacidad institucional, independiente de las personas: planeación estratégica, modelado e innovación de procesos, alineación y desarrollo organizacional, aplicación de tecnologías de información, entre otros. Componentes todos, orientados a HACER bien las cosas, a procesar los insumos, los materiales, la información, incluso los recursos financieros, construyendo modelos de colaboración que planteen la coordinación de acciones más efectiva posible para el negocio, y a organizar a la gente entorno a esos procesos, mediante estructuras, manuales de organización, descripciones de puestos, esquemas de remuneración, sistemas de comunicación y capacitación, entre muchos otros.
En el plano conversacional, a lo que me refiero es a intervenir en las conversaciones intra e interpersonales, de manera que se haga consciente lo que se habla, lo que se cree y lo que se piensa en la empresa, tanto en los grupos de personas, como en cada individuo (el llamado diálogo interior), porque en mi opinión estas conversaciones son las que más fuertemente impactan en el desempeño del negocio, como decía Henry Ford: ya sea que creas que puedes o que no puedes, igual tienes razón. Y suelen operar de forma por lo menos poco consciente. Son esas conversaciones que cada colaborador mantiene consigo mismo y con los otros, las que sumadas crean culturas y ambientes de resultados, de reconocimiento y de colaboración, que facilitan o dificultan el logro de la rentabilidad, el crecimiento y el flujo de efectivo que le habrán de dar éxito e impacto a la empresa.
¿Usted, qué conversación sostiene con sus colaboradores? ¿con sus clientes? Pero sobre todo… ¿con usted mismo?
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