lunes, 7 de marzo de 2011

El coaching no es un capricho pasajero

Debatir sobre la ética en el Coaching se apoya en la visión de que el Coaching está emergiendo como una disciplina importante y distinta en las organizaciones. No obstante, necesitamos ser sensibles al fenómeno de cómo una nueva idea puede emerger, sólo para ser apropiada por la cultura histórica, reforzando paradigmas prevalecientes. En muchas organizaciones, la noción del "sabor-del-día" (al hablar de nuevos enfoques al management y al trabajo) es una expresión cínica del fenómeno, que sugiere que lo "nuevo" es esencialmente trivial, que es más de lo mismo, y así puede ser desdeñado. El desafío es lanzar sin minar algo que es valioso y nuevo, al mismo tiempo que se atienden interpretaciones cortas, sin caer en la seducción de los "expertos" que usan el concepto nuevo, para vender un enfoque viejo.


En los 10 o 15 años pasados, el Coaching ha llamado la atención y ofrecido oportunidades para que mucha gente gane a través de un interés y demanda crecientes. Durante estos tiempos, miles de personas se han entrenado e incluso se han declarado como coaches, han proliferado programas de enseñanza y certificación en coaching, se han publicado cientos de libros en el tema, al mismo tiempo que se producen conferencias y seminarios por todos lados. Incluso, muchas corporaciones han reemplazado la palabra "manager" (gerente) por "coach", en todas sus publicaciones, mapas organizacionales y tarjetas de negocio.


Parece ocioso mencionar que cambiar la etiqueta no cambia el comportamiento de la organización, refiriéndonos a su estructura, cultura y competencias. En México no hay cifras precisas, pero sabemos que en los EEUU y Canadá, hay más de 10 mil personas que se autodeclaran coaches trabajando como practicantes habituales. No hay duda que muchos de ellos son extraordinariamente competentes y hacen una verdadera diferencia en las organizaciones para las que colaboran, o en la vida de aquellas personas a las que acompañan, también hay muchos que se autodenominan coaches para seguir practicando disciplinas viejas, dando asesoría, funcionando en el paradigma de "control y conducción".


Para cualquier cliente del Coaching este fenómeno puede crear serias confusiones. Particularmente aquella que se refiere a esperar que el coach les diga qué hacer... y cómo. También, algunos que tienen conocimiento sobre temas de calidad o iniciativas de mejora organizacional meten al coach como un supervisor con nuevas habilidades para empoderar y apoyar a otros. Esta clase de "coaches" puede ser sumamente valiosa y contribuir realmente a las organizaciones y su gente, aún cuando no sean exactamente del tipo de coaches profesionalmente preparados y competentes para trabajar en que la gente logre quiebres y resultados sin precedentes, basados en nuevas formas de ser.


En futuras entregas, hablaremos de este tipo de coaches, aquel que no tiene más propósito que apoyar al cliente a lograr la mejor expresión de su ser, a través de quiebres, comportamientos sin precedentes y resultados extraordinarios.


Tomado del artículo "Coaching & ethics" de Jim Selman y Rick Fullerton

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